El gran dominador del mercado, el que ha provocado que el resto de marcas se haya lanzado como posesos a fabricar rivales. Poco ha importado. El Qashqai se ha mantenido impertérrito y en 2013 vendió más del doble que su perseguidor en España (16.725 unidades). Y eso que el modelo anterior (lanzado y renovado en 2010) estaba al final de su vida comercial.

La segunda generación del Nissan Qashqai llegó al mercado a principios de 2014 y repitió liderato en ventas, con 17.343 unidades vendidas en 2014.
Mantiene la receta del éxito del concepto original. La posición de conducción es algo más baja, pero sigues mirando al resto del tráfico por encima y eso lo valora mucha gente, ya que da sensación de seguridad.
El nuevo modelo gana en amplitud, está mejor rematado y no toca un ápice el comportamiento dinámico neutro “para todos los públicos”. Al buen menú, ahora mejor presentado, se le da además un postre muy rico, en forma de equipamiento tecnológico con el que no podía contar el anterior modelo. Eso ha aumentado sus precios en torno a 2.000 euros respecto a la anterior versión, claro que ahora está mucho más equipado.

De igual forma que no es sobresaliente en nada, es difícil que cualquiera de sus características disguste mucho. Perfecto para un conductor medio. Totalmente enfocado al asfato. De ahí su éxito. El Nissan Qashqai es un coche que hace bien todo, sin alardes, eso sí. No nos convenció el tacto de su dirección, poco informativa y la gama inicial, un tanto escasa. Apenas cuenta con tres motores (un gasolina de 116 CV y dos diésel, de 110 y 131 CV). Tampoco contará con el anterior Qashqai+2, la versión de siete plazas que a partir de 2014 fue sustituida por el Nissan X-Trail 2014.
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