El KIA Sportage 2016 es el pilar principal de la marca coreana en Europa. Se renovó recientemente y parece que han acertado de lleno, pues se ha convertido en uno de los más vendidos del segmento. Una de las principales actualizaciones venía a nivel estético, ya que presentaba un diseño atractivo y diferenciado. Se arriesgaban con elementos como la parrilla ‘tiger nose’, unas líneas muy marcadas que mantienen la robustez de su predecesor.
En el interior han hecho los deberes y será uno de los apartados donde más se noten las mejoras. Un puesto de conducción más enfocado al conductor y una habitabilidad notable serán alguno de sus puntos destacados. Las plazas traseras han aumentado en altura y en anchura, mientras que el maletero tiene una capacidad de 503 litros, aunque si incluimos la rueda de repuesto (tipo galleta) se queda en 491 litros.
El equipamiento del Sportage está repartido hasta en seis niveles de acabado. El Basic es el más simple y solo puede equiparse con el motor gasolina menos potente. El Concept ya viene con control de crucero o sensores de aparcamiento traseros. El acabado Drive es el más equilibrado con llantas de 17 pulgadas o navegador con pantalla de 7 pulgadas. El x-Tech17 es el último en llegar y suma llantas de 19 pulgadas o climatizador bizona. El Emotion suma faros bixénon, pantalla de 8 pulgadas o tapicería de cuero. El GT-Line es el más deportivo con un aspecto exterior diferenciado.
En la gama de motores hay dos opciones gasolina y otras dos en diésel. Los gasolina son el 1.6 GDI de 135 CV con tracción delantera y el 1.6 TGDI con 177 CV y tracción total obligatoriamente. Entre los diésel están el 1.7 CRDi de 115 CV o 141 CV y tracción delantera, además del 2.0 CRDi de 136 o 184 CV, siendo el más potente y permitiendo tracción delantera o total. Durante su prueba a fondo tuvimos el 1.7 CRDi de 115 CV
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